Estoy en el alma que resguarda el sueño
ando los caminos tardíos que no llevan a nada
Soy en la historia lo que no existe más que en la memoria
del humano mismo, y de la figura que se transforma hasta llegar al monstruo
Estoy cruzando de puente en puente
desde un islote tan reducido como la mente
tan estrecho que se que no puedo dejarme catatónico de pánico esperando hasta que la laguna muerta reviva de noche para reducir de tamaño al pedazo de mierda en el que me encuentro, siempre lo menos temporalmente posible.
Siento, en donde la meta de un encuentro es el sencillo goce de seguir siendo enigma y ser causado por otro enigma que no desprecia la idea de un mundo muerto, en proceso de renacer desde uno mismo, con el universo entero como capa estelar del héroe y la luz del sol como afilado instrumento de trunco a las sombras amorfas en retroceso, estorbosas.
Entero, firme, consistentemente en todo, me provoco ir a donde nunca he ido, tajando el aire que en exceso se cuela al caminar por entre mis poros y todos mis orificios corporales para llegar por una corriente que podría convertirse en ventisca, luego en tornado, cataclismo y caos en el interior del enigma siempre al borde de descubrirse, volverse a cubrir seria por el solo goce de llegar a ser invisible y sordo, para no percibir, agorafóbico como de costumbre, la devastación de los significados ocultos simbólicamente en las palabras, eclipsada poco después por la de nuestros propios oídos y lenguas entre nuestra misma especie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario